Diferencia entre micro y macro nutrientes.

¿Has armado un Lego con tus hijos? Te habrás fijado que hay grandes bloques con los que se crean -por ejemplo- los techos, puertas y escaleras de un castillo. Pero también están las piezas pequeñitas que permiten conectar los ángulos del techo con las puertas y ventanas plegables, y que estas realmente se puedan abrir y cerrar o que las escaleras giren para descubrir un pasadizo secreto.  Ambos tipos de piezas se complementan, pero estarás de acuerdo que son estas ingeniosas piezas chiquitas las que terminan haciendo asombroso al juguete.

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Cuando comemos, nuestros cuerpos también “juegan” con bloques grandes y bloques más pequeños –aunque igualmente importantes. Podríamos decir que, tal y como lo indican sus nombres, los bloques grandes son “Macro nutrientes”, y son todos aquellos alimentos que nos aportan energía –como por ejemplo proteínas, grasas y hasta azúcares. Por otro lado, las piezas chiquitas serían los “Micro nutrientes”, es decir las vitaminas y los minerales que, si bien no nos dan energía, ayudan a nuestras células a realizar todos y cada uno de los procesos químicos en nuestro cuerpo. Esto quiere decir que los micronutrientes se encargan exclusivamente del desarrollo de los órganos, mantienen en equilibrio nuestros sistemas (nervioso, óseo, inmunológico, por ejemplo) y conservan ese estado óptimo que todos buscamos. En su dosis justa, los micronutrientes hacen una gran diferencia y son importantes para nuestros niños, pues les ayudan a:

  • Facilitar su crecimiento (peso y estatura) dentro de los límites normales para su edad.
  • Evitar carencias o excesos de energía y nutrientes.
  • Detonar sus capacidades de aprendizaje e incluso corregir ciertos problemas de conducta.
  • Prevenir o resolver problemas específicos de un estado nutricional en desequilibrio (falta de crecimiento, pérdidas de peso, déficit de vitaminas, y demás).

La realidad es que, sin vitaminas ni minerales nuestro sistema inmunológico no combatiría ni un resfriado, nuestras heridas no sanarían, nuestros huesos se romperían todo el tiempo, nuestros ojos no enfocarían bien el mundo que vemos y no podríamos digerir adecuadamente la comida.

Lo primero que debemos distinguir es que hay dos clases de vitaminas. Las que son solubles en agua (hidrosolubles) y las que solamente son solubles en grasa (liposolubles). Esto es importante porque las primeras (conjunto formado por la “C” y toda la gran familia de vitaminas “B”)  debemos dárselas a los niños con frecuencia, pues el cuerpo no las puede almacenar. Por otro lado, las segundas se guardan en las reservas de tejidos grasos de nuestro cuerpo y son aprovechadas cuando nos hacen falta (en este grupo están todas las demás, como la A, E, D, y más).

Los otros protagonistas son los minerales. Sí, esos mismos de la famosa tabla periódica que estudiamos en clase de química. Estos se reconocen por su abreviatura y los más importantes para nuestro consumo son el hierro (Fe), yodo (Y), flúor (Fl), calcio (Ca), Potasio (K) y Zinc (Zn).Afortunadamente, estos minerales están presentes en las verduras, leguminosas, algas, frutas, carne, lácteos, granos y hasta en el agua y la sal que consumimos.

Como ves, los micronutrientes son indispensables para gozar de buena salud pero nuestro cuerpo no puede producirlos solo, por lo que es preciso obtenerlos de una dieta variada y rica en comida fresca. En este punto seguramente muchas se sientan intranquilas, preguntándose qué pueden hacer cuando no da tiempo de ir al súper o al mercado cada día para comprar los ingredientes más frescos. Una gran alternativa para proporcionar a nuestros niños y niñas de los micronutrientes que necesitan es por medio de los alimentos enriquecidos. Este es un modo práctico y eficaz para asegurar que nuestros hijos estén recibiendo todos los días las vitaminas y minerales necesarias para asegurar su buen desarrollo.

Incluye en tu despensa alimentos y bebidas enriquecidas con vitaminas y minerales, y procura que tus hijos obtengan la cantidad necesaria de micronutrientes que necesitan para crecer sanamente. Eso sí, como todo en la vida, los excesos no son recomendables, por lo que en Alimenta el Futuro.com queremos ayudarte a conocer cuáles son las mejores y más prácticas formas de entender cuáles son las cantidades adecuadas de micro y macro nutrientes que tus hijos deben consumir día con día para que, acompañados del deporte en su día a día, puedan crecer aprendiendo qué deben comer, por qué y cuándo.

¿Cómo interesar a tus hijos en los micro nutrientes?

Ideas para incluirlos en la cultura de la salud.

Es importante explicar a los pequeños acerca de las muchas funciones de los micro nutrientes y su diferencia con los macro nutrientes. Si estos últimos son la “gasolina” para que puedan correr, saltar, jugar y aprender en la escuela; entonces, los micronutrientes (vitaminas y minerales) funcionan como ayudantes de los “soldaditos” (glóbulos blancos) que combaten a las enfermedades o “invasores”. En toda batalla siempre se usa mucha energía y a veces esta se agota. Pues bien, cuando nuestros “soldaditos” están más cansados por tanto luchar, las vitaminas y los minerales sirven de refuerzos – ellos son el armamento, los cascos y escudos para que los “soldaditos” logren vencer y expulsar a los invasores y “regresen la paz”.

Mamas felices, hijos felices

Sí, suena como una fábula, pero es muy real. Recuerda que se ha comprobado científicamente que los niños hospitalizados con cuadros de diarrea o neumonía se recuperan un 20% más rápido de dichas enfermedades cuando reciben micronutrientes a través de alimentos enriquecidos.