Elija alimentos sin estrés, sin culpa y use la practicidad a su favor.

Muchas veces los padres se sienten culpables con la prisa del día a día y creen que los productos industrializados que el mercado ofrece no hacen bien a la salud de sus hijos. Pero existen opciones que además de ser prácticas, son ricas en nutrientes e importantes para la salud del niño.

La calidad de los alimentos es fundamental para una buena salud en todas las edades, y sabemos que los alimentos de los grupos de las frutas, verduras, legumbres, pescados, granos enteros, nueces, semillas y lácteos son considerados los más saludables1, y que deben formar la mayor parte de nuestra dieta. Pero muchas veces estos alimentos son acompañados de panes, pasteles, galletas, pastas, cereales y bebidas que también forman parte de nuestro habito alimenticio.

Ir al supermercado es parte de nuestra rutina, y elegir los alimentos más saludables debe ser siempre la prioridad, ya que los hijos se inspiran con los hábitos de sus padres. Lo importante es esforzarse, y no generar preocupaciones y obsesiones innecesarias.

Sabemos que involucrar a los niños a preparar las comidas y compartirlas en familia  es muy importante para su educación, sin embargo esto no sucede diariamente. Y en esos días en lo que esto no ocurre, recorremos a productos industrializados, por el hecho de que son más prácticos y disponibles.

Pero con tanta información desconectada terminamos clasificando los alimentos en “buenos” o “malos” y no sabemos cuándo es conveniente ofrecerle un jugo o leche con chocolate a los niños, ni conocemos la cantidad adecuada.

Quédense tranquilos porque no hay alimentos “buenos” o “malos”, en cambio si hay dietas “buenas” o “malas”. Las dietas “buenas” o saludables son aquellas densas en nutrientes, con cantidades adecuadas de vitaminas, minerales, fibra, ácidos grasos esenciales y fitoquímicos en relación a la cantidad total de calorías ingeridas. Por el otro lado existen dietas solamente ricas en calorías y muy pobres en nutrientes.

Este es el concepto de densidad nutricional1, que, traduciendo en opciones, puede ayudar a sustituir alimentos de baja densidad nutricional por aquellos ricos en nutrientes.

En el momento de ir a comprar, elija las opciones más saludables y no es necesario utilizar la calculadora; los términos “fuente”, “rico en”, “contiene”, “más” indican una mayor cantidad de nutrientes, los cuales son determinados por ley, y, por lo tanto, seguros para la salud como lo son los alimentos fortificados o enriquecidos.  Cabe resaltar que cuando estos alimentos están asociados a bajos niveles de azúcar, grasa y sodio, son las opciones más saludables.

Para el lunch escolar de sus hijos o en la merienda de la tarde, el jugo 100% de fruta fortificado con vitamina C o los quesos ricos en vitamina D son buenas alternativas. En el caso de las bebidas vegetales, busque la versión rica en calcio.

Por lo tanto, manténgase atento a la información nutricional contenida en las etiquetas de los alimentos. Leer las etiquetas es una manera de identificar y seleccionar productos de alta densidad nutricional. Acuérdese que lo importante es una dieta saludable y rica en nutrientes.

 

  1. Adam Drewnowski and Victor L Fulgoni III. Nutrient density: principles and evaluation tools. Am J Clin Nutr 2014;99(suppl):1223S–8S