Los dolores de crecimiento, la vitamina D y el calcio.

Es de noche y tu hijo empieza a quejarse de que le duelen las piernas; no se pegó, no tuvo ningún tipo de lesión, pero le duele. Primero una noche pero luego se empieza a repetir. Lo llevas con el pediatra, lo revisa y te dice que son dolores de crecimiento y que no hay nada qué hacer.

¿Esta historia te suena familiar? Durante muchos años papás y pediatras nos hemos quedado hasta aquí, pero estudios publicados los últimos años han abordado este problema -considerado menor porque no pone en riesgo la vida- y encontraron algo muy interesante: los dolores de crecimiento se relacionan con falta de calcio y vitamina D.

Todos sabemos que los huesos están hechos de calcio y que los niños necesitan ingerirlo para crecer, pero ¿cómo llega el calcio de los alimentos a los huesos? Los alimentos ricos en este elemento al ser digeridos tienen que liberarlo y el intestino necesita absorberlo, pero para hacerlo de forma eficiente, necesita haber cantidades suficientes de vitamina D, de lo contrario, la capacidad de las células del intestino para tomar el calcio y llevarlo hasta la sangre será limitada. Más aún, niveles bajos de vitamina D también pueden dificultar que el calcio se fije en la placa de crecimiento, el sitio donde los huesos están creciendo. Cuando esto sucede, los huesos no tienen materia prima para crecer y “piden ayuda”, esto es, duelen (Vehapoglu, Turel et al. 2015).

En estudios de laboratorio esto puede verse de muchas formas, pero una prueba tomada con frecuencia en estudios de rutina llamada Fosfatasa Alcalina puede ser un indicador de que al hueso le está costando trabajo tomar el calcio para crecer (Morandi, Maines et al. 2015). Justamente en estos estudios buscaron a niños con dolores de crecimiento, vieron que tenían la fosfatasa alcalina elevada (entre otros marcadores), les dieron vitamina D por varias semanas y comprobaron que esta bajó y los dolores se quitaron (Park, Lee et al. 2015).

Una nota importante: Los dolores de crecimiento generalmente son en las tardes, en la zona debajo de la rodilla o los tobillos, empeora con la actividad física y mejora con el descanso. Si no tiene estas características puede ser un problema ortopédico y ante la duda, es mejor que los niños sean valorados por un ortopedista. Pero si se descartan problemas de este tipo, los niños pueden beneficiarse de un tratamiento con suplementos de vitamina D.

¿Y cómo se previenen? Pocos alimentos contienen vitamina D naturalmente, sólo los pescados grasos la contienen en cantidades suficientes, el huevo y los champiñones tienen un poco. Los lácteos en general están fortificados y pueden ser una opción de fuentes alimentarias de vitamina D.

Siempre un tratamiento de este tipo debe ser consultado con el pediatra, quien podrá orientarte sobre la forma de mejorar la cantidad de vitamina D que necesita tu hijo.

Referencias:

Morandi, G., E. Maines, C. Piona, E. Monti, M. Sandri, R. Gaudino, A. Boner and F. Antoniazzi (2015). “Significant association among growing pains, vitamin D supplementation, and bone mineral status: results from a pilot cohort study.” J Bone Miner Metab 33(2): 201-206.

Park, M. J., J. Lee, J. K. Lee and S. Y. Joo (2015). “Prevalence of Vitamin D Deficiency in Korean Children Presenting with Nonspecific Lower-Extremity Pain.” Yonsei Med J 56(5): 1384-1388.

Vehapoglu, A., O. Turel, S. Turkmen, B. B. Inal, T. Aksoy, G. Ozgurhan and M. Ersoy (2015). “Are Growing Pains Related to Vitamin D Deficiency? Efficacy of Vitamin D Therapy for Resolution of Symptoms.” Med Princ Pract 24: 332-338.