Muchos niños y mujeres embarazadas sienten una gran necesidad de comer sustancias no nutritivas como tierra o lodo (geofagia), almidón crudo como pasta de trigo (amilofagia), arroz crudo (rizofagia), hielo (pagofagia) entre otras sustancias como gis, pintura de la pared, crayones, entre otras (Young, Khalfan et al. 2010).

Juntas se llaman pica y no se trata de un mal hábito únicamente, pero puede estar relacionado a un síntoma de deficiencia de micronutrimentos. Estudios realizados a lo largo del mundo, especialmente en países en desarrollo indican que la pica se relaciona principalmente con reservas bajas de hierro en el cuerpo o de franca anemia. En niños preescolares, escolares y mujeres embarazadas con pica se han encontrado niveles bajos de hemoglobina y de hierro, y la pica mejora con la suplementación de este último (Miao, Young et al. 2015).

Lo que se ha observado, sin embargo, es que aunque la deficiencia de hierro es la que provoca los síntomas de pica más intensos, no es la única causa. Tiene sentido, una persona (niño o adulto) que tiene deficiencia de hierro con mucha frecuencia tendrá deficiencias de otros micronutrimentos como vitamina A, vitamina D, zinc y yodo, ya que muy probablemente no se están consumiendo alimentos que los contienen (Mishori and McHale 2014).

El problema en niños no sólo son estas deficiencias sino otros efectos adversos. La tierra o lodo que se ingieren pueden contener quistes o huevos de parásitos, lo que llega a causar un cuadro de mala absorción de nutrimentos. En otros casos la ingestión de pintura de las paredes puede causar intoxicación por plomo por pinturas viejas o incluso se ha reportado la presencia de plomo en crayones de baja calidad, con casos de intoxicación.

La mejor forma de abordar este problema es con la prevención y la detección temprana. La suplementación de vitaminas y otros nutrimentos en mujeres embarazadas o en niños cuya alimentación es limitada ya sea por una enfermedad o por ser niños hiperselectivos (llamados melindrosos o picky eaters) puede prevenir estos trastornos. Y cuando se presentan, es mejor actuar a tiempo a través de suplementación de vitaminas y minerales, además de acudir con el médico para valorar si es necesario prevenir o tratar una parasitosis.

 

Referencias:

Miao, D., S. L. Young and C. D. Golden (2015). “A meta-analysis of pica and micronutrient status.” Am J Hum Biol 27(1): 84-93.

Mishori, R. and C. McHale (2014). “Pica: an age-old eating disorder that’s often missed.” J Fam Pract 63(7): E1-4.

Young, S. L., S. S. Khalfan, T. H. Farag, J. A. Kavle, S. M. Ali, H. Hajji, K. M. Rasmussen, G. H. Pelto, J. M. Tielsch and R. J. Stoltzfus (2010). “Association of pica with anemia and gastrointestinal distress among pregnant women in Zanzibar, Tanzania.” Am J Trop Med Hyg 83(1): 144-151.