Deficiencia de micronutrimentos: El hambre oculta en niños

Se estima que 850 millones de niños en el mundo sufren hambre, algo que sigue siendo una lamentable realidad y cuya consecuencia principal es la desnutrición calórico-protéica, es decir, ellos no ingieren una cantidad suficiente de macronutrimentos (carbohidratos, grasas y proteínas) que cubran las necesidades de energía para realizar sus actividades diarias y de proteínas para crecer.

Pero eso no es todo, desde hace ya más de dos décadas la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU (FAO por sus siglas en inglés) han llamado la atención hacia la deficiencia de micronutrimentos como vitaminas, minerales y otros compuestos esenciales, a la que se le ha nombrado “Hambre oculta”. En este caso no tiene tanto que ver con la cantidad del alimento que los niños ingieren, es decir, ingieren suficiente alimento pero este no contiene la totalidad de vitaminas y minerales que requieren. Muchas veces el “hambre oculta” ocurre en niños obesos y con exceso de peso. La OMS estima que dos mil millones de personas sufren hambre oculta, aunque los grupos especialmente vulnerables son los niños y las mujeres embarazadas.

Vitamina A, Vitamina D, Hierro, Zinc y Yodo son algunos de los micronutrimentos esenciales de los que con más frecuencia se encuentra algún déficit. Se estima que hasta tres mil millones de personas se encuentran en riesgo de deficiencia de zinc, dos mil millones tienen riesgo de anemia por deficiencia de hierro, la misma cantidad tienen deficiencia de yodo y alrededor de 150 millones tienen deficiencia de vitamina A. Estas deficiencias son las más frecuentes y más estudiadas, pero representan sólo la punta de un iceberg ya que suelen asociarse con carencias de otros nutrientes esenciales menos estudiados. Por ejemplo, la ingestión inadecuada de ácidos grasos esenciales (omega 3 y 6), vitaminas D y E, además de algunas del complejo B también pueden encontrarse en ciertas poblaciones.

Estas deficiencias significan una carga importante para las personas afectadas, pero especialmente en niños ya que se les relaciona con disminución en su funcionalidad, puede limitar su crecimiento y su desarrollo intelectual, los vuelve más susceptibles a enfermedades infecciosas, disminuye su agudeza visual y en general aumenta el riesgo de mortalidad prematura. Esta carga también se refleja en los países, ya que el costo extra en servicios de salud y la pérdida en años de vida saludable se ha llegado a calcular entre 0.8 y 2.5% del producto interno bruto (PIB) en algunas regiones.

Pero hambre oculta no se limita a países en desarrollo; en Europa se ha detectado que las deficiencias más frecuentes son vitamina D, vitamina E y yodo, mientras que en Estados Unidos se ha relacionado la deficiencia de diversos micronutrimentos a la llamada inseguridad alimentaria, es decir, familias que durante ciertas épocas del año no cuentan con ingreso suficiente para aportar los nutrimentos necesarios a todos sus miembros. En ellos se ha detectado que la deficiencia de vitaminas del complejo B, vitamina D y A son frecuentes. En los casos de Europa y EUA, igual que en otros países, la fortificación de alimentos con hierro (leche, fórmulas infantiles), yodo (sal) y vitamina A en diversos alimentos ha ayudado a disminuir la deficiencia de algunos de estos micronutrimentos.

La deficiencia de micronutrimentos tampoco se limita a ciertos estratos socioeconómicos. Si bien en general existe una clara relación entre ingreso familiar y la diversidad de alimentos que se ingieren, aún en estratos socioeconómicos medios y altos pueden presentarse estas deficiencias. Por ejemplo, un estudio realizado en el área metropolitana de la Ciudad de México no encontró anemia en niños de 3 a 8 años, la deficiencia de zinc fue menor al 8% pero más del 25% presentaron deficiencia de vitamina D. En algunos casos incluso la deficiencia de micronutrimentos puede coexistir con sobrepeso u obesidad ya que, como se mencionó anteriormente, la cantidad de alimentos no necesariamente refleja buena calidad en su contenido de nutrimentos.

En ciertos casos la deficiencia de micronutrimentos se relaciona con restricción de alimentos debida a enfermedades diversas, desde propiamente digestivas hasta alérgicas, entre muchas otras. Se llegan a presentar incluso en niños que se comportan como comedores hiperselectivos (picky eaters) que en ocasiones restringen tanto la diversidad de alimentos que consumen hasta ponerse en riesgo de no ingerir suficientes micronutrimentos esenciales.

Es importante tener presente que la deficiencia de micronutrimentos en la gran mayoría de los casos es subclínica, es decir, no presenta manifestaciones externas de una deficiencia grave. Sin embargo, que no se manifiesten de forma evidente no significa que estén protegidos de consecuencias significativas, especialmente en el desarrollo normal de los niños.

La solución a este problema es compleja. Por un lado se han realizado esfuerzos por fortificar alimentos de consumo masivo como harinas y leche. Suministrar multivitamínicos u otro tipo de suplementos también puede ser una estrategia en niños vulnerables, aunque en todo caso la administración indiscriminada de multivitamínicos no es recomendable. El manejo de estos problemas en un niño particular debe ser siempre individualizado, pero tal vez la recomendación principal para tener presente es que este tipo de deficiencias deben ser sospechadas ya sea por los padres o por el pediatra o por el dietista y manejadas correctamente. Conocer los problemas lleva a buscarlos y eventualmente a tratarlos de forma adecuada.

Referencias:[1-5]

http://www.who.int/nutrition/topics/WHO_FAO_ICN2_videos_hiddenhunger/en/

1. Stein, A.J. and M. Qaim, The human and economic cost of hidden hunger. Food Nutr Bull, 2007. 28(2): p. 125-34.

2. Suskind, D.L., Nutritional deficiencies during normal growth. Pediatr Clin North Am, 2009. 56(5): p. 1035-53.

3. Kurpad, A.V., B.S. Edward, and I. Aeberli, Micronutrient supply and health outcomes in children. Curr Opin Clin Nutr Metab Care, 2013. 16(3): p. 328-38.

4. Neumann, C.G., Symposium: food-based approaches to combating micronutrient deficiencies in children of developing countries. Background. J Nutr, 2007. 137(4): p. 1091-2.

5. Toussaint-Martinez de Castro, G., et al., Vitamin D, not iron, is the main nutrient de fi ciency in pre-school and school-aged children in Mexico City: a cross-sectional study. Nutr Hosp, 2016. 33(4): p. 372.