¿Cuál es la cantidad de comida ideal para nuestros hijos?

¿Sabías que los niños nacen dotados de una capacidad de autorregulación energética? Esto significa que sienten hambre y saciedad para regular el consumo de alimentos, de acuerdo con lo que necesiten. Sin embargo, como no es un conocimiento ampliamente publicado, es común que los padres se sientan inseguros y, por consecuencia, consideran necesario controlar la cantidad de alimentos que sus hijos deben comer.

Sin embargo, en algunos casos, cuando esto sucede, puede generar lo que llamamos  descontrol alimentario. Este problema es especialmente estudiado entre madres e hijas. Investigadores observaron que, cuando las madres restringen el consumo de golosinas, los hijos suelen consumir más de estos alimentos, mismo en momentos de ausencia de hambre. No es difícil concluir que prohibir los alimentos los hace aún más atractivos y deseables y puede llevar a un consumo exagerado de ellos.

¡Pero tranquila! No restringir la alimentación de sus hijos no significa dejarlos comer lo que quieran. Es necesario establecer límites en relación a la cantidad de golosinas, proveer alimentos de todos los grupos alimentares y lo mas importante: dar uno mismo el ejemplo, consumiendo productos saludables y no exagerando en los alimentos calóricos y sin nutrientes.

En la misma línea, insistir que los niños terminen toda su comida también es ineficiente, una vez que el pequeño puede entender que su sensación interna de saciedad no debe ser considerada. Y es ahí que surge el problema: la pérdida de percepciones innata de hambre y saciedad suelen ser el resultado de una ingestión alimentar mayor que la necesidad, lo que puede llevar al aumento de peso excesivo.

Por eso, para evitar el aumento de peso excesivo y preservar las señales de hambre y saciedad de los niños, existe una propuesta que recomienda la división de responsabilidad entre los padres y sus hijos, haciendo con que cada uno tenga su papel en la alimentación. Compruebe:

Responsabilidad de los padres

  • Decidir los tipos de alimentos, horarios y locales para la alimentación;
  • Proveer comidas y meriendas regulares y adecuadas;
  • Lograr que cada comida sea un momento agradable de convivencia
  • Enseñar a los hijos sobre la comida y el comportamiento alimentario
  • Evitar categorizar los alimentos, como aquellos que el hijo gusta o disgusta (eso puede contribuir para que el niño no pruebe nuevamente o no experimente nuevos sabores)
  • Evitar que “pellizquen” y tomen líquidos (excepto agua) entre las comidas;
  • Aceptar que cada individuo tiene su biotipo.

Responsabilidad de los hijos

  • Decidir la cantidad de comida o si quieren comer;
  • Comer  la cantidad que necesitan;
  • Observar los hábitos alimentarios de los padres;
  • Aceptar que están creciendo conforme esperado;
  • Aprender el comportamiento adecuado para la hora de las comidas (sentarse en la mesa, usar los cubiertos, masticar con la boca cerrada, no hablar mientas uno come, entre otros).

Por fin, es esencial que haya confianza para que el niño pueda decidir cuánto va a comer. Si los padres cumplen con sus responsabilidades de proveer el tipo de alimento, horario y local adecuados, ¡ciertamente los hijos cumplirán su tarea de comer de forma intuitiva!

Referencia:

ALVARENGA, M. et al. Nutrição comportamental. Manole: Barueri, SP, 2015