Paladar y aceptación de nuevos alimentos

La queja más común de los padres en relación a la alimentación es “mi hijo no come nada”. Esto se refiere no sólo a la cantidad de comida, pero principalmente, en relación a la calidad de la alimentación, ya que el que el niño no quiere variar los alimentos ni aceptar nuevos sabores. ¿Pero es esto normal? ¿Cuál es la explicación?

Si, esto es muy común y los investigadores de todo el mundo se han esforzado para entender el proceso de formación de los hábitos alimenticios. Estudios recientes han demostrado la importancia de los 1000 días (período que comprende desde la gestación hasta los 2 primeros años de vida del niño) en la formación del paladar infantil. Según los datos, el desarrollo de un estado nutricional saludable comienza muy temprano, entendiendo los hábitos alimentarios de la madre, el tipo de lactancia y la nutrición en etapa de crecimiento. Esta etapa también es esencial para el desarrollo del paladar y la formación de los hábitos alimentarios.

Algunas medidas pueden ser adoptadas para estimular e influenciar de manera positiva el paladar de los niños:

  • Durante la gestación, invierta en una alimentación bien variada, rica en diversas frutas, verduras, legumbres y alimentos integrales. Cuanto más la futura mamá desarrolle su paladar, más posibilidades tendrá el bebé de no tornarse un niño selectivo, en relación a los alimentos;
  • Incentivar la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad, y, en este período, la alimentación equilibrada de la madre;
  • Conduzca la introducción alimentaria priorizando una alimentación saludable, adecuada y de acuerdo con cada necesidad de ese período, sea por medio de “papillas” o del método BLW (Baby-Led Weaning);
  • Hasta los 2 años de edad, evite ofrecer alimentos azucarados al niño y con alta cantidad de sal, pues esto puede enmascarar el sabor natural y contribuir para el rechazo de nuevos alimentos;

Recuerde que esta etapa es una “ventana de oportunidades” para la formación del paladar de su hijo, por lo tanto, ¡apueste siempre en una alimentación sana, colorida y equilibrada!

Pero la aceptación de nuevos alimentos también puede ser trabajada para niños arriba de 2 años, una vez que las preferencias alimentarias se originan a partir de factores genéticos y ambientales. Por lo tanto, es importante crear un ambiente adecuado de exposición a nuevos alimentos para que el niño entienda que los alimentos saludables hagan parte de la rutina de la familia y del ambiente en que conviven.

El gran reto para los padres es hacer que el niño acepte una alimentación diversificada y aumente sus preferencias alimentarias, principalmente de frutas, verduras y legumbres, adquiriendo de esta forma un hábito alimentario más sano. Pero algunos niños presentan un comportamiento llamado neofobia, que es el miedo a probar nuevos alimentos y sabores. Tenga calma, paciencia y busque ayuda de un nutricionista para acompañar el estado nutricional del niño e incluir alimentos enriquecidos con vitaminas o suplementos, en paralelo al proceso de la educación nutricional.

El niño puede vencer el miedo de comer nuevos alimentos por medio del proceso de aprendizaje. Es importante reforzar comportamientos positivos para que el niño viva las experiencias alimentarias.

  • Enseñe y hable sobre los diferentes sabores, como dulce, amargo, agrio, salado, etc.;
  • Enseñe la cantidad adecuada de los alimentos, por ejemplo, como armar un plato saludable;
  • Presente y hable sobre las texturas, fomentando a los niños a tocaren los alimentos in natura

Estas son algunas estrategias que pueden ser realizadas por los padres y/o cuidadores, para que nuevos alimentos sean aceptados por los niños. Es importante recordar también que técnicas de ofrecer repetidamente los alimentos, incluso cuando lo rechazan, y variar el tipo de presentación, también son importantes en el proceso.

Recordando siempre que las personas con las que el niño convive y sus hábitos alimenticios son el ejemplo de lo que el niño aprende. Por lo tanto, es muy importante que tengan buenos hábitos alimenticios, y cuando no, lo desarrollen junto con el niño.

Pruebe nuevos sabores, nuevas preparaciones y (re)descubra nuevos placeres con la alimentación.

Referencias bibliográficas:

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