Menos Tableta: para frenar la obesidad infantil vale la pena limitar el tiempo de uso de pantalla

¿Usted quiere saber un dato bastante dramático? Hoy, uno de cada tres niños brasileños es obeso. Según la OMS (Organización Mundial de Salud), solo el 20% de ellos juega o se mueve el mínimo recomendado, que es de cinco veces a la semana, por lo menos por 1 hora.

Si en mi época de niño yo jugara apenas 1 hora al día, indudablemente estaba castigado. Yo diría que hoy si usted quita cualquier pantalla delante de su hijo y lo obliga a jugar con amigos o a moverse, le va a parecer un castigo.

Aunque hoy estos datos sean bastante preocupantes, no llega a ser una novedad. Estudios de la década de los 80, cuando no había ni computadora en las casas de familias, mucho menos tabletas y celulares, ya relacionaban el tiempo gastado frente a la tele con el aumento de la obesidad.

Los niños que quedaban más de 5 horas al día viendo la tele tenían una prevalencia a la obesidad dos veces mayor si comparadas a niños más activos. Sin decir que el estímulo de la tele terminaba llevando al mayor consumo de botanas saladas de que el de frutas y alimentos naturales.

Las pantallas son móviles y democráticas, no tienen horario para empezar ni terminar, basta un clic para ver lo que uno quiera, jugar lo que quiera, por el tiempo que quiera. En Corea del Sur, donde estuve recientemente grabando mi documental, ya tratan 2 horas al día como tiempo excesivo de pantalla, y, por eso, ya existen centros de prevención y tratamiento al vicio en esos aparatos. Allí, el 90% de las casas tienen banda ancha. ¿Imaginen si aquí en el Brasil fuera igual?

Por eso, los papás deben asumir el control de la situación, limitando el tiempo gastado frente a las pantallas. Excluir y prohibir no es el camino; lo ideal es mostrar otras formas de diversión, incentivar, no solo con el discurso, pero con el ejemplo también, siendo un adulto físicamente activo y sano, proponiendo actividades recreativas y con movimiento en familia.

Aquí, a diferencia de Corea del Sur, esta reacción debe partir de los papás, de dentro del hogar. Desafortunadamente, un programa político de prevención a la obesidad y reducción del tiempo de pantalla no está entre las prioridades de nuestros gobernantes.

marcioatalla.blogosfera.uol.com.br

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