El papel de las vitaminas en la defensa del cuerpo

El sistema inmunológico es complejo, y, aun así, en la mayoría de las veces, puede con si mismo. Son tantos los procesos y las células que se encuentran involucradas, que la competencia inmunológica es fundamental para nuestra supervivencia y es esencial para una buena calidad de vida.

Debido a su complejidad, varios factores influyen en la defensa de nuestro organismo, principalmente un estilo de vida y alimentación saludable. La deficiencia de algunas vitaminas y minerales, también llamados micronutrientes, debilita el sistema inmune y puede dejar al organismo más susceptible a un ataque de virus y bacterias y a contraer infecciones.

Nuestra alimentación tiene un papel importante en la respuesta inmune. Es necesario comer alimentos ricos en vitaminas y minerales, porque las células de defensa dependen de ellas. El zinc y el selenio son indispensables ya que ejercen un papel antioxidante, así como las vitaminas C y E.

Otra vitamina importante que ejerce un papel fundamental en la regulación de la inmunidad es la vitamina D. La principal manera de obtenerla es a través de la exposición solar, por eso, actividades al aire libre son muy importantes. Alimentos como el aceite de hígado de bacalao, champiñones y alimentos enriquecidos también son fuentes de esta vitamina.

La carencia de vitaminas del complejo B también pueden debilitar el sistema. Las vitaminas B2, B5, B6 y B12 actúan directamente en las células que participan de ese proceso de protección contra invasores.

Sin embargo, apenas 23% de los brasileños consumen las cantidades adecuadas de los alimentos fuentes de esas vitaminas, por eso, además de prohibir ese escenario, la suplementación es fundamental.

Los resultados de los estudios con muestras representativas nacionales mostraron una ingesta inadecuada de vitamina A entre los niños de 1-4  años (66%), 5-6 años (64%), 7-8 años (68%), 9-11 años (41%). La  Encuesta  Nacional  de  Salud  y  Nutrición  (ENSANUT)  realizada  en México en 2006 indicó que 24% de los niños de 1-5 años y 17% entre 5-11 años eran anémicos.

¡Elija un producto adecuado para su edad y necesidad, lea siempre la etiqueta! Existen de varias formas, cápsulas, en polvo, e incluso gomitas que no necesitan de agua, resuelven la vida cuando uno viaja y ayudan a uno no olvidarse de tomarlos. ¿Tiene dosis diaria y uno no puede excederse, ok?

El cuidado con la alimentación, la actividad física, el control de estrés y del sueño también son esenciales para la salud inmunológica.

Referencias

1. Sarni, R. O. S. et al. Micronutrients, immunologic system and allergic diseases. Rev. bras. alerg. Imunopatol. 2010; 33(1):08-13

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3. Jones, B. J.; Twomey, P. J. Issues with vitamin D in routine clinical practice. Rheumatology, v. 47, n. 9, p. 1267-1268, 2008.

4. Mikkelsen, K., Stojanovska, L., Prakash, M., & Apostolopoulos, V. (2017). The effects of vitamin B on the immune/cytokine network and their involvement in depression. Maturitas, 96, 58–71. doi:10.1016/j.maturitas.2016.11.012 

5. Kennedy G, Nantel G, Shetty P. The scourge of “hidden hunger”: global dimensions of micronutrient deficiencies. Food, Nutrition and Agriculture. 2003, 32: 8-16.

6. Manson, J. E., & Bassuk, S. S. (2018). Vitamin and Mineral Supplements. JAMA, 319(9), 859. doi:10.1001/jama.2017.21012