Obesidad y Hambre oculta

Comer mucho y presentar deficiencia de nutrientes. ¿Es posible? El hambre oculta del obeso…

Hoy en día la obesidad se considera una enfermedad que probablemente tiene innumerables formas de presentación y causas. No es una condición que uno elige tener o ser, sino el resultado de muchas situaciones como la herencia genética, la influencia de factores en la vida, incluso antes del nacimiento y del medio ambiente. De manera simplificada, siempre se ha pensado que la obesidad podría definirse como una enfermedad genéticamente determinada y que podría manifestarse como un desequilibrio entre lo que comemos (ingestión) y la cantidad de actividad física (gasto).

Esto da la sensación equivocada de que en la mayoría de los casos podemos controlar el sobrepeso modificando nuestro estilo de vida, prestando atención a lo que comemos con relación a nuestro gasto de energía. Sin embargo, la obesidad abarca muchos más factores además de este.

Una de las complicaciones de esta ecuación es que la cuenta no cierra. Probablemente en cuanto a cantidad, no comamos mucho más que nuestros antepasados. Sin embargo, tenemos un acceso mucho mayor a los alimentos y una variedad de productos nunca antes vistos. La discusión comienza con ¿Qué tipo de comida tenemos hoy en día a nuestro alcance? Lo que comemos hoy tiene algunas características complejas: ¿Son alimentos más calóricos? ¿Contienen más azúcar, sal y grasa? ¿Estamos comiendo con mayor frecuencia comida fuera de casa? ¿Consumimos más alimentos de procesos industrializados? ¿Hemos perdido el hábito de preparar nuestras propias comidas? Seguramente un poco de cada uno de los factores mencionados.

Además, cada vez estamos haciendo menos actividad física. Por un lado, cada día es mayor el número de personas que se inscriben en gimnasios y hacen algún tipo de deporte, ciclismo y caminata. Pero cuando evaluamos la actividad física total de toda la población, vemos que no podemos mantener el mínimo de minutos requeridos de actividad física intensa o moderada, que se recomiendan para mantener la salud. Estudios de la población de Latino América muestran que los adolescentes y adultos cada vez son más sedentarios, los niños pasan menos tiempo al aire libre y por lo tanto cada vez juegan menos de manera activa y más frente a tabletas, celulares, computadoras o pantallas de televisión.

Otra situación paradójica resulta en el tipo de alimentación de los niños, adolescentes y adultos con sobrepeso. Tal vez se alimenten en grandes cantidades, pero la pregunta es ¿Comen y se nutren de manera correcta? Estudios recientes han demostrado que la ingestión de personas con sobrepeso y obesidad es bastante selectiva. Comen apenas determinados tipos de alimentos, con mayor densidad energética (concentradas en calorías y nutrientes en menor volumen), con mayor cantidad de azúcares, sal y grasas. Dejan de ingerir frutas, verduras, y cereales. Y aunque coman más alimentos o coman en mayor volumen, dejan de garantizar el aporte de minerales y vitaminas vitales para el organismo. Si restringen grupos de alimentos, están expuestos a un mayor riesgo nutricional.

Si consumen menos productos lácteos, pueden tener deficiencia de calcio. Si restringen la carne, es más probable que tengan menos aportes de minerales como el hierro, el zinc y algunas vitaminas esenciales, como la B12. Al no comer frutas, verduras y legumbres, no garantizan la ingestión mínima de vitaminas A, C y E, entre otras. Casi siempre asociamos individuos con sobrepeso con ingestión exagerada de alimentos, pero en realidad comen mucho de pocos alimentos y esto no es una alimentación equilibrada, lo cual nos lleva al fenómeno llamado Hambre Oculta del Obeso. Es decir, tiene deficiencias de algunos nutrientes esenciales para el crecimiento, desarrollo, combate a infecciones y para el funcionamiento de nuestro organismo. Esto dificulta aún más el proceso de tratamiento, ya que difícilmente conseguimos modificar el estilo de vida de una persona al estilo de vida que se recomienda. En la mayoría de las veces, el obeso come lo que le gusta y no hace actividad física porque no le gusta o no se siente bien en situaciones en que se encuentra expuesto en lugares públicos como gimnasios o parques.

No es suficiente pedirle a una persona que cambie su patrón alimenticio o se mueva más. Necesitamos dar opciones de mantenimiento y continuidad para garantizar el placer del cambio. En la mayoría de los casos, necesitamos obtener los nutrientes adecuados por medio de suplementos. Qué en el caso del sobrepeso, no podrá tener calorías de más. El proceso de educación nutricional, como proporcionar apoyo y orientación adecuada de expertos, debe ser acompañado de un movimiento gradual para romper hábitos sedentarios. Si no nos gusta el deporte, necesitamos por lo menos modificar la manera en que nos movemos y como nos divertimos, para lograr el aumento del gasto energético.

Tenemos la opción de intentar encontrar los alimentos que nos gustan en una enorme posibilidad de elecciones en todas las estaciones del año, con costos y acceso variados. Si no nos gusta una fruta, podemos probar otras, diferentes formas de preparación y presentación. Los condimentos pueden modificar el sabor y mejorar el sabor de verduras, legumbres, o alimentos básicos para hacerlos mas apetitosos.

El uso de suplementos apropiados puede ser importante en diferentes deficiencias de ingesta mientras se trabaja con educación nutricional. Debemos recordar que los hábitos alimenticios se forman temprano y es mucho más fácil cambiarlos antes de la edad escolar.

El sobrepeso con una ingesta inadecuada puede ser un estímulo para el cambio y la resolución de deficiencias alimentarias, para alentar la actividad física y preservar la salud, al menos en lo que podemos modificar.