Métodos de Conservación de alimentos

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La conservación de alimentos es una práctica necesaria para aumentar la vida útil de los alimentos.

Algunos de los procesos que se realizan para conservar los alimentos por más tiempo son: deshidratación (por ejemplo leche en polvo), salazón (generalmente aplicado a carnes, pescados), fermentación (por ejemplo yogures, pan).  Hemos presenciado una evolución en los métodos de conservación de alimentos. Partiendo en épocas antiguas de formas más rudimentarias como el secado al sol, y llegando en la actualidad a tecnologías como la liofilización (es un proceso en el cual se congela y descongela el alimento, pasando por el vacío. Y resulta un alimento semejante a un deshidratado, sin agua y que se puede conservar por mucho tiempo).

Los consumidores esperan que estas tecnologías ayuden a mantener en la medida de lo posible los atributos de calidad y las características naturales de los alimentos.

También se utilizan el uso de bajas temperaturas para conservar el alimento. Aquí hablamos de REFRIGERACIÓN o CONGELACIÓN de los alimentos. Cuando aplicamos frío a un alimento lo estamos protegiendo desde el punto de vista de su calidad.

La refrigeración detiene el crecimiento bacteriano. Por este motivo podemos proteger los alimentos de las bacterias que pueden causar enfermedades.

Para la realización de una alimentación saludable es necesario consumir alimentos variados. Y si disponemos de un refrigerador donde conservarlos, podremos tener una oferta ampliada de alimentos como frutas y verduras, los cuales son fuentes casi exclusivas de vitaminas y minerales. Significa que difícilmente encontremos ese tenor de nutrientes en otros alimentos. Con lo cual es fundamental conservarlos en forma adecuada, y la refrigeración es una de las opciones.

Como también lo es la Congelación. Al congelar frutas y verduras conservamos por mayor tiempo nutrientes como por ejemplo Vitamina C. Teóricamente las empresas que congelan frutas y verduras en forma industrial, tienen cosecha propia de sus productos. Esto implica que el tiempo transcurrido entre la cosecha y la congelación del producto no es mayor a 90 minutos. Lo cual se traduce en una retención de vitaminas. De hecho en algunas Guías Alimentarias, se incluye en la recomendación de consumo de frutas y verduras, que puede realizarse a expensas de su versión congelada. Esto suma practicidad a cumplir con el requerimiento de las vitaminas y minerales que nos aportan estos alimentos. Fundamentalmente teniendo en cuenta que la población a nivel mundial no está pudiendo consumir las 5 porciones diarias de frutas y verduras recomendadas.

En este contexto, es fundamental contar con métodos de conservación de alimentos que nos ayuden a comer de forma variada alimentos que conservan sus nutrientes como proteínas, vitaminas, minerales, etc. Los tiempos que disponemos para la realización de una alimentación saludable, no siempre nos son suficientes.

También a destacar el tema económico. Cuando los alimentos son de estación, además de estar en su mejor momento desde el punto de vista del valor nutritivo, también son económicamente más accesibles. Con lo cual comprar a buen precio, y congelar el alimento para disponer del mismo por más tiempo, es una perfecta ecuación tanto económica como saludable.

Referencias.

USDA. Food Safety and Inspection Service. La Refrigeración y la inocuidad de los alimentos.

Leal M.A. Apuntes para la Cátedra Técnica Dietética. Universidad de Buenos Aires. “Alimentos  Congelados”.

“Conservación de alimentos por frío”. FIAGRO (Fundación para la Innovación Tecnológica Agropecuaria).