Vitaminas para un sistema inmune eficaz

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Muchos papás le tienen miedo al invierno porque van a empezar los catarros en casa y las noches largas. O porque saben que que, si llega la época de calor van a empezar las diarreas. Como papás preferiríamos adelantarnos y tratar de evitar las infecciones, al fin y al cabo, a nadie le gusta que sus hijos se enfermen.

Si te pido que pienses en vitaminas para evitar infecciones, estoy casi seguro de que tu primera opción va a ser vitamina C. La idea de que las vitaminas pueden evitar que nos enfermemos, particularmente de resfriado en época de frío, surge de una observación desde hace más de un siglo: niños y adultos con mala nutrición se enferman más. A lo largo del s.XX se descubrieron factores importantes en los alimentos, necesarios para ciertas funciones esenciales del cuerpo, llamados vitaminas. Se pensó que, si la falta de estos componentes ponía en riesgo esa función, dar las vitaminas en cantidades altas podría hacer que esas funciones funcionaran de forma óptima [1].

Hace unos años vivió un hombre llamado Linus Pauling (1901-1994), una de las cuatro personas que ha ganado dos premios nobel (Química y Paz). Él se dedicaba a la química en muchos ámbitos diferentes y en 1970 publicó en un libro en el cual aseguraba que ingerir grandes cantidades de vitamina C lo había ayudado a prevenir infecciones respiratorias, y que podía hacerlo con cualquier persona. El libro fue muy popular y esa idea ha prevalecido hasta este momento. Lamentablemente, con el tiempo se encontró que su idea era un tanto exagerada. Linus Pauling se dedicaba a la química, en laboratorio, pero para demostrar que algo (un medicamento, una vitamina, etc.) funciona se necesitan estudios clínicos, con personas. Se han realizado varias revisiones sistemáticas (análisis metódico de varios trabajos de investigación) desde el año 2000, en los cuales no se ha encontrado que la vitamina C prevenga las infecciones respiratorias. La actualización más reciente es de 2013 y esto no ha cambiado [2].

La idea, sin embargo, es interesante: mejorar la función del sistema inmune. Este sistema al que se le llama coloquialmente “las defensas del cuerpo” es complejo, pero si pensamos en qué lo compone, esencialmente está formado por células especializadas. Algunas tienen un papel importante en la protección básica del cuerpo, la misma que tiene un bebé recién nacido que aún no ha sido expuesto a ninguna enfermedad, llamada inmunidad innata (es decir, precisamente, que nacimos con ella). Otras células van aprendiendo con el tiempo, conforme tenemos contacto con diversos tipos de microorganismos como bacterias y virus, se vuelven mejores para contenerlas y defendernos. A esa capacidad de aprender se refiere la idea de la inmunidad adquirida, células que tienen capacidad de aprender e incluso de tener cierta memoria [3].

En ambos tipos de inmunidad, todo aquello que ayude a las células a trabajar mejor, hará que el proceso de defensa y aprendizaje sean mejores. En ese sentido se han explorado otros aspectos de la nutrición -diferentes de la vitamina C- como factores que puedan mejorar la función del sistema inmune, y se han encontrado resultados muy interesantes.

Vitamina D

Es conocida porque la producimos exponiéndonos al sol, aunque también puede ser consumida como suplementos o como parte de alimentos enriquecidos. Por ejemplo, algunos pescados pequeños como las sardinas o los arenques tienen grandes cantidades de esta vitamina. Pero muchos lácteos están enriquecidos con ella. La vitamina D funciona como una hormona mandando mensajes entre células y activando funciones en ellas. En el sistema inmune se han encontrado numerosos beneficios de la vitamina D y parece mejorar tanto las funciones innatas como las adquiridas. Una revisión sistemática publicada en 2017 que reunió la información de 25 ensayos clínicos (pruebas experimentales en humanos) encontró un beneficio de la suplementación con vitamina D para prevenir infecciones respiratorias, especialmente en personas con niveles bajos antes de iniciar la suplementación [4].

Zinc

Es un elemento necesario para la función adecuada de numerosos procesos en el cuerpo, en los niños tiene un rol desde el crecimiento saludable hasta, precisamente, el sistema inmune. A diferencia de otros elementos como el hierro, nuestro organismo no tiene la capacidad de acumularlo, así que es necesario consumirlo regularmente. Una revisión sistemática que incluyó datos de 13 ensayos clínicos encontró que la suplementación con Zinc disminuyó el riesgo de contraer una infección respiratoria, y tomado al inicio de la infección, redujo la duración [5]. Es importante resaltar, sin embargo, que el uso prolongado de zinc como suplemento (mayor a un mes) debe hacerse con supervisión médica.

Vitamina A

Desde hace más de 4 décadas se ha encontrado una relación entre la deficiencia de vitamina A y el riesgo de infecciones respiratorias y digestivas en niños, en los que se ha relacionado la deficiencia en esta incluso con un riesgo mayor de muerte. En cambio, la suplementación disminuye el riesgo de infecciones infecciosas en niños, particularmente respiratorias y digestivas [6]. Por ello, además de alimentos que la contienen naturalmente, otros productos están enriquecidos o fortificados, como la leche y otros productos lácteos.

Así que ya lo sabes, una nutrición adecuada puede ayudar a mejorar la eficacia del sistema inmune. Una nutrición balanceada en la que se incluyen alimentos enriquecidos o fortificados con estos tres nutrimentos puede ayudar a evitar largas noches de resfriados.

 

Referencias

  1. Lauer, B. and N. Spector, Vitamins. Pediatr Rev, 2012. 33(8): p. 339-51; quiz 351-2.
  2. Hemila, H. and E. Chalker, Vitamin C for preventing and treating the common cold. Cochrane Database Syst Rev, 2013(1): p. CD000980.
  3. Chaplin, D.D., Overview of the immune response. J Allergy Clin Immunol, 2010. 125(2 Suppl 2): p. S3-23.
  4. Martineau, A.R., et al., Vitamin D supplementation to prevent acute respiratory tract infections: systematic review and meta-analysis of individual participant data. BMJ, 2017. 356: p. i6583.
  5. Singh, M. and R.R. Das, Zinc for the common cold. Cochrane Database Syst Rev, 2011(2): p. CD001364.
  6. Imdad, A., et al., Vitamin A supplementation for preventing morbidity and mortality in children from six months to five years of age. Cochrane Database Syst Rev, 2017. 3: p. CD008524.