Cómo enriquecer la nutrición infantil en vitaminas del complejo B y los beneficios que esto implica para su salud

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Desde hace algunos años se ha acuñado un término nuevo en la nutrición, sobre todo en la nutrición infantil:  el hambre oculta. Y,  es que hemos entendido que además de  enfocarnos en cumplir con las necesidades de macro nutrimentos en la dieta, esto es el adecuado consumo y equilibrio entre las proteínas, lípidos e hidratos de carbono,  es importante también fijarnos en la calidad de la dieta y su concentración de micro nutrimentos, como las vitaminas los minerales y los fitonutrientes que se encuentran en los alimentos de origen vegetal y tienen funciones biológicas, incluidos ácidos, poli fenoles, alcalinos y bioflavonoides.

Y, es que, aunque una persona, y en particular un niño, tenga un peso y una talla correcta para su edad y su potencial genético, y se vea relativamente saludable, puede estar padeciendo micro deficiencias nutrimentales que pueden estar teniendo impactos en su desarrollo físico, en sus habilidades cognitivas y en su salud en general. Muchas veces estas deficiencias son en vitaminas o neo ligo nutrimentos, minerales que requerimos en muy pequeñas concentraciones. Estas deficiencias no son fáciles de identificar más que por sus síntomas: si tus niños están cansados siempre, desanimados, con pocas ganas de jugar y explorar, pálidos u ojerosos, pueden ser avisos de estas.

Aunque existen deficiencias de distintas sustancias en el cuerpo las más comunes son aquellas que se relacionan con los elementos nutrimentales que son solubles en agua, pues estos deben ser consumidos todos los días para garantizar una nutrición correcta y el cuerpo no los puede acumular ni tiene reservas para suplir lo que a lo largo de un día o una semana no se consume.

Dentro de estas sustancias, que son esenciales y que no se acumulan en el cuerpo se encuentran las vitaminas del complejo B, un grupo de ocho compuestos químicos distintos en su naturaleza pero que comparten, además de su solubilidad en agua, algunas funciones dentro del cuerpo pues todos son coadyuvantes del metabolismo (esto quiere decir que nos ayudan a extraer la energía de los macro nutrimentos contenidos en los alimentos, como combustible para nuestras células).   Cada una de estas sustancias tiene otras funciones específicas en el organismo, además que todas ayudan   al correcto funcionamiento del sistema nervioso, promoviendo así la sinapsis en las neuronas del cerebro que implica desarrollo cognitivo, al desarrollo de los músculos y la conducción del impulso nervioso a los mismos. Además, favorecen o sostienen el crecimiento del pequeño de la familia.  He ahí que son importantísimas durante la infancia para garantizar el crecimiento físico y el desarrollo mental, el rendimiento escolar y el correcto desarrollo de habilidades cognitivas.

Por desgracia, muchas de estas sustancias, las vitaminas del complejo B, presentan micro deficiencias en los niños latinoamericanos; en especial, es común la anemia en los niños de nuestra región, desde los lactantes y recién destetados (pues la leche materna no contiene en cantidades adecuadas los nutrimentos para evitarla a largo plazo por si sola) hasta los escolares, aunque en menor proporción. La anemia, es una condición relacionada con la formación o la eficiencia de los glóbulos rojos de la sangre, que transportan el oxígeno hacia las células de todo el cuerpo, incluidos y en especial los músculos, y hacia las neuronas del cerebro, donde favorecen la sinapsis que es esencial para el desarrollo cognitivo.

Existen varios tipos de anemia, pero en su mayoría están asociados con alguna u otra de las vitaminas del complejo B; la megaloblástica con la vitamina B12, la que se da por deficiencia de folatos o ácido fólico, la hemolítica o la perniciosa….  En México, por ejemplo, la anemia ferropriva es un problema de salud pública que impacta a casi la tercera parte de los preescolares, niños entre uno y cinco años y algún tipo de anemia afecta también al 16% de las mujeres en edad reproductiva, según la última encuesta de salud y nutrición. Para prevenir la anemia, casi de cualquier tipo, la mejor estrategia es consumir una dieta completa y bien equilibrada y asegurar el consumo de los micro nutrimentos que con ella se asocian, en particular hierro de lata biodisponibilidad, vitamina C y las vitaminas del complejo B.

Consumir vitaminas del complejo B en la dieta en cantidades adecuadas y de la forma correcta puede sonar relativamente sencillo pues son nutrimentos que se encuentran en concentraciones adecuadas en muchas verduras y frutas, además en las carnes rojas, la yema del huevo y muchos otros productos de origen animal, también en algunas leguminosas y cereales, así como semillas oleaginosas.

Sin embargo, garantizar su ingestión diaria suficiente y adecuada y sostenida a lo largo del tiempo es complejo, pues consumir las recomendaciones diarias de verduras y frutas, 400 g por persona, es un reto, y, por qué no todos los días tenemos la nutrición óptima que quisiéramos.

Por eso, como padres y como líderes de la alimentación de la familia, vale la pena conocer los alimentos que contienen estas vitaminas en concentraciones elevadas, como las verduras de hoja verde, algunas leguminosas como frijoles, algunas semillas como el cacahuate, algunos frutos como el melón cantalupo. Pero, además como estrategia de prevención y seguro adicional para nuestra familia, vale la pena incluir en la lista de compras familiar y en la dieta de nuestros hijos alimentos fortificados con vitaminas del complejo B: resaltan las harinas y cereales fortificados, las leches y otros productos lácteos adicionadas y muchos otros.  Estos contienen cantidades concentradas de estos nutrimentos, en un vehículo que es habitual en nuestra mesa y que les gusta a nuestros hijos, lo que en si represente una ventaja….

Analiza las etiquetas de los alimentos densos en nutrimentos que tus hijos y tu familia consumen habitualmente y elige aquellos que además de un adecuado equilibro entre macro nutrimentos y energía contengan también mayores concertaciones de micro nutrimentos, de buena calidad adicionados: que sean bio- disponibles y estables, o sea fáciles de absorber para el cuerpo y que se conserven bien en el alimento.

Así, y solo así, estaremos seguros de que todos los días nuestros hijos y nuestra familia, obtienen estos nutrimentos importantes para su nutrición y para su desarrollo en cantidades suficientes que ayudan a prevenir las deficiencias incluso si son micro, y a evitar las anemias de todo tipo que pueden afectar el desarrollo cognitivo y físico de los mas pequeños de la familia.

Referencias:

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