La vitamina D y la prevención de enfermedades infecciosas de las vías respiratorias en los niños

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La vitamina D es uno de los nutrientes esenciales para la salud y el desarrollo de tanto niños como adultos. Para los niños constituye un pilar del crecimiento y el desarrollo pues una de sus funciones primordiales es en la fijación del calcio en los huesos.

La vitamina D es una prohormona capaz de mejorar y favorecer la absorción del calcio en el intestino delgado, un mineral fundamental también para las funciones del cuerpo, y que  ayuda a densificar los huesos pues se fija en ellos. La deficiencia de vitamina D se asocia en  los niños con una enfermedad conocida como raquitismo y en los adultos con osteomalacia. Cuando es severa la deficiencia se le asocia también con otras enfermedades  más graves de la estructura ósea como osteoporosis.

La vitamina D también juega un papel en la salud del corazón, en la protección contra las enfermedades infecciosas, de lo que hablaremos más adelante, e incluso hemos ido aprendiendo en los últimos años, en la regulación del estado de ánimo. En los países del extremo superior   del hemisferio norte o en las zonas del extremo hemisferio sur donde los inviernos son largos y los días cortos se ha visto una mayor tendencia a depresiones ligeras o moderadas en quienes tienen deficiencias marginales de vitamina D.

Recientemente, también se ha encontrado que las personas que tienen un consumo adecuado de vitamina D a lo largo del tiempo, en particular los niños en edad escolar tienen una menor probabilidad de contraer infecciones agudas de las vías respiratorias, incluidas las gripas, las faringitis o incluso las bronquitis.

En un estudio de la Universidad Queen Mary en Londres, UK, e encontró que los niños que  consumían  de manera habitual alimentos enriquecidos con vitamina D y  alcanzaban su recomendación diaria, consistentemente, tenían un 12 % menos de probabilidad de contagiarse de enfermedades agudas respiratorias.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud publicó recientemente un estudio en el que manifiesta que, si bien la evidencia que sostiene que la vitamina D puede ser un coadyuvante en el manejo de las infecciones respiratorias en los niños, incluida la neumonía, es sólida, es necesario que el consumo  de vitamina D sea sostenido y  homogéneo a lo largo de la vida del niño y en particular justo en el periodo reinfección.

Es decir, la OMS sugiere que el consumo de vitamina D a través de alimentos enriquecidos sea a lo largo de todos los días y no solo cuando el niño empieza a padecer síntomas de una  enfermedad respiratoria o presenta ya síntomas, momento en el que puede ser menos efectiva. La vitamina D como agente preventivo de enfermedades infecciosas es especialmente efectiva cuando se consume junto con poderosos agentes antioxidantes como la vitamina C y el zinc.

La mayoría de los niños menores de un  año, los bebés, necesitan diariamente 400 U internacionales de vitamina D mientras que los niños preescolares y en edad escolar requieren de 600 U internacionales por día por lo que los médicos y la mayor parte de los especialistas recomiendan un consumo entre 600 y 1000 U internacionales. Vale la pena mencionar que los niños con sobrepeso u obesidad, quienes padecen problemas de absorción a nivel del intestino incluida la condición celíaca o quienes viven con fibrosis quística tienen menores capacidad de absorción de este nutriente por lo que requieren consumirlo en cantidades superiores. También, los pequeños que consumen medicamentos para evitar convulsiones deberán aumentar su ingesta pues estos medicamentos interfieren con su absorción.

La vitamina D pertenece al grupo de las vitaminas liposolubles que pueden ser almacenadas en el cuerpo y utilizadas a lo largo de varios días o semanas. Pero, por desgracia, naturalmente está presente en muy pocos alimentos de consumo habitual. se encuentra en la yema de huevo o en  algunos pescados que se consumen con todo y su esqueleto como las sardinas o los charales, en México.

Y, por ley  se añade a distintos alimentos como la leche y los derivados lácteos desde hace muchos años. Las fórmulas lácteas especiales para bebés y niños menores de seis años también la contienen en cantidades apreciables para garantizar la absorción del calcio.

El cuerpo es capaz también de fabricar su propia vitamina D cuando nos exponemos a los rayos del sol particularmente a los rayos Ultravioletas. Y aunque uno pudiera pensar que en países como los latinoamericanos la exposición al sol es frecuente y suficiente la verdad es que entre el tiempo que pasamos en interiores, la ropa que usamos y los protectores solares que nos recomiendan para cuidar nuestra piel es poco frecuente que la recomendación diaria de vitamina D se cumpla únicamente por la exposición indirecta al sol, especialmente en los niños. Hay que considerar también que entre más oscura la piel de nuestro pequeño menor será su absorción de vitamina D.

Como la dieta tiende a no ser un buen vehículo de vitamina D en la niñez salvo por el consumo de leche es fortificadas y como la exposición al sol es inconstante y no suficiente, por desgracia se ha determinado que en muchos países latinoamericanos existen deficiencias significativas y también marginales de vitamina D entre las poblaciones infantiles. Estas deficiencias, muchas veces, no dan síntomas graves por lo que no son descubiertas por médicos o padres de familia y atacadas a tiempo.

Por eso, la mejor sugerencia es tomar una actitud proactiva en cuanto al consumo de vitamina D, sobre todo en épocas que anteceden a las de frío o cuando nuestros niños puedan estar expuestos a agentes infecciosos,  y buscar para nuestros niños leche y productos lácteos, así como fórmulas lácteas fortificadas con vitamina D así como elegir productos que la contengan adicionada y asegurarnos de que su exposición al sol moderado y en periodos cortos sea una prioridad dentro de su estilo de vida, otra vez  especialmente cuando se acerca el invierno o cuando se agudizan las enfermedades infecciosas de las vías respiratorias, como ha sucedido en este 2020.

Sol, alimentos aficionados con vitamina D, zinc y vitamina C, son buenos agentes preventivos de las enfermedades infecciosas de las vías respiratorias  para nuestros niños.

Referencias:

  1. https://www.who.int/elena/titles/commentary/vitamind_pneumonia_children/es/
  2. https://www.hormone.org/pacientes-y-cuidadores/la-vitamina-d-el-calcio-y-la-salud-de-los-huesos